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Un día en Lisboa

Lisboa se convierte en el destino perfecto para los más proclives a perderse deliberadamente por las calles de la ciudad que les acoge.

Para comenzar el día, nada mejor que recorrer el barrio más céntrico de la capital lisboeta, La Baixa, limitado por las plazas del Rossio y del Comercio. La curiosa Estación del Rossio, el teatro Nacional Doña María II, el Arco de Triunfo y las animadas calles repletas de restaurantes y comercios, son solo algunos de los lugares que no debes perderte en este recorrido inicial. Te recomendamos hacer un alto en la Praça do Comercio. Allí se encuentra Café Martinho da Arcada,  uno de los lugares predilectos del poeta y escritor Fernando Pessoa, donde puede saborearse un delicioso café. En el puesto de información turística de esta misma plaza puede adquirirse Lisboa Card, la cual permite el uso ilimitado de medios de transporte urbanos durante un día, así como el acceso gratuito a 26 de los más de 50 museos existentes en Lisboa. Junto a la transitada Rua Augusta en La Baixa, puede cogerse el tranvía 28 hasta el Castillo de San Jorge. Desde el Castelo, ubicado en la colina más alta del centro histórico de Lisboa, puede disfrutarse una espectacular panorámica de la ciudad.

Continuando con el recorrido en dirección al río Tajo, encontramos un abigarrado entramado de callejuelas y escalinatas. Los mercados, las tabernas, el Museo do Fado (http://www.museudofado.pt/), el restaurante y club de fado Casa Linhares (http://www.casadelinhares.com/) y la mezcla de colores en los azulejos de las fachadas, configuran la estructura del barrio más tradicional de la ciudad de las siete colinas: Alfama. Una inmejorable fotografía de este barrio con el río como telón de fondo, puede tomarse desde el mirador de Santa Luzia. En este punto del recorrido puede optarse por degustar un buen bacalhau y otros platos tradicionales de la cocina portuguesa en una taberna típica, o bien continuar hasta la Catedral (Sé). En sus proximidades, el centro cultural y escuela de arte Chapitô (http://www.chapito.org/), ofrece buenas tapas e increíbles vistas.

En Cais del Sodré, junto a la Plaza del Comercio, el tranvía nº15 nos lleva hasta Belém. Este curioso barrio alberga algunos de los monumentos más significativos de la capital: la Torre de Belém, el impresionante Monasterio de los Jerónimos y Padrão dos Descubrimentos. Para endulzar la visita, nada mejor que los Pastéis de Belém(http://pasteisdebelem.pt/), una de las delicias tradicionales de la repostería portuguesa.

Para finalizar la tarde, regresamos a La Baixa, donde el Elevador de Santa Justa no solo nos ofrece una espectacular imagen de Lisboa, sino que nos acerca hasta el lado más bohemio de la ciudad: Chiado. La Iglesia do Carmo, el Teatro da Trindade, el Largo de Camões y el café A Brasileira con la figura de Pessoa en bronce a la entrada, son algunos de los lugares más interesantes de un barrio que rezuma cultura.

El día debe acabar sin duda en el Barrio Alto, donde se concentra la vida nocturna lisboeta. Cervejaría Trindade (http://www.cervejariatrindade.pt/), o Restaurante Tavares (http://restaurantetavares.pt/) entre otros, ofrecen cocina tradicional de diferentes precios. Caldo Verde nos invita a deleitarnos con fados para finalizar un perfecto y completo día en Lisboa.

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